Tactografía de sedimentos postnaturales - No me queda nada más que olvidar. 

2022

Tactografías de sedimentos postnaturales, 

Judith Borobio (Soria, 1986) describe sus Tactografías como tacto – materia – imagen. De una mano que mira y descubre materia en forma de huella que habla de memoria-pasado y de experiencia-futuro. Borobio es la voz que da cuerpo a esa materia viva, en apariencia inmóvil, de tiempo infinito. Un tiempo que es uno en el entorno natural y que es otro en el caminar humano.

Tactografías define el inicio de un nuevo lenguaje de aproximación y unión que abandone la mirada romántica y antropocéntrica de la naturaleza en búsqueda de un nuevo tocar, de un nuevo sentir, de, en definitiva, ser paisaje.

María Soto-Bellotti, Febrero, 2022.

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Es una arqueóloga de las tinieblas, una exploradora de esos parajes recónditos y marginales donde el sistema trata de ocultar todo lo que le sobra. Lugares en los que subyacen ojos y manos como escombros de tantos cuerpos expropiados. Devolver al ojo su tactilidad y a las manos su imaginación es su cometido heroico. Rescatar de ese vertedero de la civilización occidental esa antigua alianza, tacto-mirada, tantas veces arrasada y desterrada por las instituciones a lo largo de la historia es lo que mueve a la artista a introducirse en el paisaje, ese medio tan familiar y ajeno, para extraer sus tactografías, esto es, imágenes creadas (por) con-tacto para ver con las manos. Imágenes que como dijera Roland Barthes, a propósito de la fotografía, llevan “siempre su referente consigo, estando marcados ambos por la misma imposibilidad amorosa o fúnebre, en el seno mismo del mundo en movimiento”. Receptáculos de memoria, de la grafía del tiempo sobre la materia. Receptáculos de “lo que nunca más podrá repetirse existencialmente”. De modo que Judith da al tacto lo que la fotografía da a la vista. Y es en ese tocar extinto, lo que ya nunca más podrá ser, como la arena de la playa cuando sube la marea, que el sujeto que palpa su obra se descubre como extensión de esa carne del mundo tocada por el tiempo, cada vez más erosionada, finita, viva. Un gesto de resistencia, en definitiva, que devuelve a la vista ese potencial sensible arrebatado por el régimen escópico de la sociedad espectacularizada.

 

Cayetano Limorte Menchón, Historiador del Arte y comisario.

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TACTOGRAFÍA DE SEDIMENTOS POSTNATURALES

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